Cuando mi mejor amigo de la infancia cumplió 9 años se mudó junto con su familia a una nueva casa, en un nuevo barrio. Dicha casa era enorme y tenía un gran espacio delante que estaba ocupado por el taller mecánico del padre de mi amigo y al fondo se ubicaba la casa que tenía dos pisos. En la planta baja se encontraba el living, la cocina, un baño y la habitación de los padres. Y arriba se situaban tres amplias habitaciones.
Mi amigo tenía 2 hermanas y debido a que eran 3, les tocó una habitación para cada uno. Las primeras dos noches fueron fantásticas. Una habitación propia a los 9 años no es cosa de todos los días y los hermanos exprimían la situación al máximo. Pero a partir del tercer día comenzaron a ocurrir situaciones poco normales. Justamente en la habitación que ocupaba mi amigo.
Todo empezó con unos susurros. Simples susurros que podían ser provocados por el viento, pero muy raros en los calurosos días de verano en los que sucedían. Después siguieron los golpes en el techo. Pequeños sobresaltos que hacían que mi amigo corriera escaleras abajo en busca de la protección de los padres. Todo eso en el transcurso de una semana que parecía eterna.
Viendo que la situación empeoraba día a día, los padres comenzaron a averiguar por el barrio y se enteraron de algunos comentarios, contados por los viejos vecinos, que incluían un niño pequeño que había muerto a la temprana edad de 5 años y algunas otras cosas no muy buenas tambien. Decidieron recurrir a gente mas ducha en el tema y se toparon con un vidente que realizaba LIMPIEZAS.
Justamente las cosas se calmaron y dejaron de darle tanta importancia al asunto pero dejando la habitación vacía. A los dos días cae de visita un tío lejano que no era muy asiduo a las visitas y era de esas personas que descree de todo y gusta de los comentarios mordaces.
Bastó solo un par de horas para que decidieran recurrir al vidente. Resulta que dicho tío, demostrando gran valentía (o excesa estupidez a mi forma de ver) propuso quedarse a dormir en la habitación problemática. El padre no opuso resistencia y el hombre, entre vanidoso y sobrador, se recostó en la cama. Bastaron escasos 40 minutos para que el tío pegara un grito espeluznante y saliera corriendo de la habitación, tomandosé fuertemente el pecho al grito de "ME PEGÓ, ME PEGÓ"... La presencia del tío jamás se repitió en la casa de mi mejor amigo de la infancia.
Al otro día recurrieron al vidente que vino armado con estampas, sahumerios y cosas varias. Todo el aspecto de un charlatan que no resultó tal. Realizó su trabajo a la perfección y logró averiguar que en la casa, más precisamente en la habitación, había fallecido un niño de 5 años debido a una gripe mortal hacía unos cuantos años. Dicho espíritu había quedado vagando en el único lugar que conocía en su corta existencia: su habitación de juegos. Y eso era lo que hacía: JUGABA.
El vidente dió algunas indicaciones y la familia se adaptó prontamente a ciertas costumbres que llevarían a cabo hasta el día de hoy. Sobre el umbral de la puerta de dicha habitación ubicaron una repisa que tiene siempre un pequeño oso de peluche y al lado un vaso de plástico, de esos que nos daban cuando ibamos al jardín, con jugo adentro. Y, creer o reventar, todos los días deben volver a rellenar el vaso y acomodar el peluche que aparece en distintas posiciones.
Jamas se volvió a escuchar susurros ni golpes ni nada parecido. Del tío tampoco se volvió a saber más nada. Lo único que se mantiene hasta hoy en día es algo que nunca sucedió: JAMAS ME QUEDÉ A DORMIR EN LA NUEVA CASA DE MI MEJOR AMIGO DE LA INFANCIA.
lunes, 28 de diciembre de 2009
Los fantasmas de mi amigo de la infancia.
Etiquetas:
amigo de fantasmas,
infancia de horror,
suspenso,
terror
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Yo tuve una historia similar que me dejo marcado por mucho tiempo. Pero no era mi amigo, era un vecino y realmente nadie queria dormir en su casa, jajaja...
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